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El día que yo nací

Nací un 20 de marzo y la verdad es que nunca he sabido cómo tomármelo. Si hacerlo como un buen presagio por aquello de decir adiós al frío y a las pocas horas de sol y de que llegué como un inmediato preámbulo de la explosión primaveral, o como un signo de mal augurio por aquello también de que me aferré al invierno hasta el último instante.

Maite Barrio Losada niña

Yo misma cuando era una niña

Los aficionados a los horóscopos dirán que hago honor a los dos peces que nadan en dirección contraria, pero yo lo que realmente creo es que he aprendido a sobrevivir.
A decir verdad, pienso que fue una señal de lo que iba a marcar mi vida: un dejarse marchitar para luego reverdecer con fuerza, un apurar hasta el límite, un darle la vuelta a la tortilla, un buscar el lado bueno porque no quedan más bemoles, un hoy quisiera morirme pero solo un ratito, un hoy estoy rebozándome en el fango pero en dos días emerjo al asfalto…un, en fin, hoy es invierno, pero mañana es primavera.
Por lo demás, y llegados a este punto, cabría preguntarme si a la niña que fui le gustaría la mujer que soy hoy o si a la mujer que soy hoy le gustó la niña que fui. Me quedo con que a esa niña y a esta mujer no le gustó la adolescente que fui, pero si la joven que se forjó.
Decir por lo demás que soy libro abierto, aunque con algunas hojas sueltas, y que serlo me ha hecho vulnerable. No sería quien soy si no asumiera que hay quienes se han aprovechado de esa debilidad y que me han lastimado por ello, pero faltaría a la verdad si no reconociera que, una vez que decidí que esta fuese una tara de pleno derecho en mi vida, también yo he sabido sacarle partido.
Quiero decir que “ni tan arrepentida ni encantada de haberme conocido”, como canta mi querido Sabina, cuyas letras se han ido ajustando a mi vida como un guante a lo largo y ancho de estos últimos decenios.
Y nada más añadir, salvo que el sábado parece que va a llover de nuevo, pero hoy se han disipado las nubes y el día es nítido y luminoso.
Vaya, que hoy es aún invierno, pero mañana será ya primavera. Y viceversa.

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